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Monday, June 21, 2010

14e Otras fotos

ACTIVIDAD EN SAN PEDRO DE MACORÍS
27 de mayo de 2010
Patrocinadores:
Grupo Interiorista del Ateneo Insular Francisco Domínguez Charro
Taller Literario René del Risco Bermúdez
El Gobierno Municipal
Doña Teresita Martínez pronuncia las palabras de bienvenida
MSG recibe placa de reconocimiento
del Grupo Literario Francisco Domínguez Charro
y el Taller Literario René del Risco Bermúdez
Isael Pérez entrega reconocimiento del Consejo Nacional MSG80
a Doña Teresita Martínez
Doña Ana Gross recibe agradecimiento
de parte del Consejo Nacional MSG80
Doña Teresita Martínez con los dos certificados de reconocimientos
a los talleres literarios que preside
Ciprian Ramírez recibe Medalla al Mérito Culural MSG80






14d Palabras de Manuel Salvador Gautier

PALABRAS DE MANUEL SALVADOR GAUTIER
MSG habla

Desde los tiempos en que estudiaba en primaria, por allá por la década d 1940, aprendí a conocer la obra de los intelectuales que surgieron en San pedro de Macorís, a finales del siglo XIX y principios del XX, una época de oro de la literatura dominicana. Me impactó la obra poética de Gastón Fernando Deligne, y se me grabó en la mente el poema “En el botado”:

Cacique de una tribu de esmeralda,
aquel palacio indígena, el bohío
de la corta heredad a que respalda
un monte, que a su vez respalda un río;
cuando el idilio de un Adán silvestre
y su costilla montaraz, le hiciera
venturoso hospedaje,
paraíso terrestre;
lo más saliente y copetudo era
del ameno paisaje.

Con una increíble belleza, el poeta nos cuenta la historia de una choza construida por unos enamorados, que, al ser abandonada, era tomada por la vegetación. Por medio de sus palabras, mi imaginación veía cómo los tentáculos de las enredaderas penetraban la débil madera de las paredes y los chorros de agua lluvia desvencijaban el techo y convertían el lugar habitado en un lugar retomado por la naturaleza.
Ya el albergue sombrío
es un alcor en forma de bohío;
ya su contorno lúgubre se pierde
en la gama riquísima del verde;
ya brota en tanta planta que le enreda,
con matizada y colosal guirnalda,
satinados renuevos de esmeralda,
iris de tul, campánulas de seda!...
¡Transformación magnifica y divina!
cómo de ti se cuida generosa,
Naturaleza, el hada portentosa,
Naturaleza, el hada peregrina!...
Hay otro poema, “Angustias”, del cual recuerdo que describía con enorme sencillez poética las actividades de una muchacha que planchaba y planchaba para poder mantenerse, después de ser engañada por un hombre irresponsable.

Su mano de mujer está grabada
hasta en el lazo azul de la cortina;
no hay jarrones de China,
pero es toda la estancia una monada.

Con un chico detalle,
gracia despliega y bienestar sin tasa,
a pesar de lo pobre de la casa
a pesar de lo triste de la calle.

Cuando el ardiente hogar chispas difunde,
cuando la plancha su trabajo empieza,
para cercar de lumbre su cabeza,
en sólo un haz se aduna
el brillo de dos luces soberanas;
un fragmento de sol, en las ventanas;
un destello de aurora, en una cuna


Está también su obra maestra, “Ololoi”, donde desafía al tirano de turno, Lilís.
Yo, que observo con vista anodina,
cual si fuesen pasajes de China...
Tú, prudencia, que hablas muy quedo,
y te abstienes, zebrada de miedo;
tú, pereza, que el alma te dejas
en un plato de chatas lentejas;
tú, apatía, rendida en tu empeño
por el mal africano del sueño;
y ¡oh tú, laxo no importa! que aspiras
sin vigor, y mirando, no miras...
Él, de un temple felino y zorruno,
halagüeño y feroz todo en uno;
por aquel y el de allá y otros modos,
se hizo dueño de todo y de todos.
No quisiera entrar ahora en el significado de esos poemas. En general, todos los poemas de los hermanos Deligne, Gastón Fernando y Rafael, son planteamientos sobre sucesos, la mayoría comunes, otros trascendentales, para hacer pensar a sus lectores, al mismo tiempo que los deleitan con sus giros de gran aliento poético. Era el comienzo del verismo en la literatura dominicana, que, aupado por estos maestros de la poesía, llevó eventualmente a la creación de uno de los grandes movimientos literarios nuestros, el postumismo, lanzado por ese otro gran maestro, Domingo Moreno Jimenes.
Hoy día, no se puede hablar de literatura macorisana sin mencionar al inmenso Víctor Villegas y sus poemarios Diálogos con Simeón (1977), Charlotte Amalie (1982), todos, incluyendo su último: Muerte herida (2002). Es un hombre extraordinario, con su aporte poético dentro de la Generación del 48 y esa personalidad que todos celebramos y que finalmente Rafael Peralta Romero plasmó en la novela Memoria de Enárboles Cuentes, con sus varios nacimientos, el poema que él escribió en la placenta de su madre, los elefantes enanos y demás fantasías regocijantes, que nos llenan de humor y nos hacen sentir que la vida es maravillosa.
En su poema “Apoteosis de la luz”, sentimos esas manifestaciones de gran vuelo que caracterizan su poesía, quizás totalmente inversas a esa personalidad que celebramos.

En el principio era un túnel más allá de la muerte,
un eco sin metal, sin sonido de abejas,
era un silencio solo mordido por la ausencia,
y no había más guitarras
que el sueño de la lluvia,
y más pan que la espera del oro de los días.

En el principio era el tiempo. Ningún amor furioso
repartió por sus venas de lacerante fuego
el calor del deleite que emana de los cuerpos,
la tentación y el aire de los últimos labios
que mueren con la luna detrás de las ventanas.
ninguna mano, ni mil manos,
ni un millón de corales,
ni el pecho atravesado del ruiseñor, ni la ceniza,
ni el grito de los pueblos con sus ojos de aceite
buscando los paisajes,
nada a no ser una huella sin su pájaro
un latido sin cauce, una mirada ciega,
pudo de luz y ámbar inaugurar la espuma.

El Grupo Interiorista del Ateneo Insular Francisco Domínguez Charro y el Taller Literario René del Risco Bermúdez, dirigidos por esa maravillosa intelectual, Teresita Martínez, son ahora los herederos de esa creatividad. Y hay pruebas de que sus integrantes han asumido esa herencia con gran responsabilidad y entusiasmo. Conozco los trabajos de algunos de ellos: ahí tenemos la primera novela de Joel Rivera, Soliloquio en el banco de polvo, muy bien comentada por quienes la han leído, y los cuentos de Ramón Perdomo, cada vez más depurados. También he podido disfrutar de la magnífica poesía de doña Teresa Ortiz de Machuca, considerada entre los tres grandes poetas místicos de nuestro país, nada más y nada menos que por nuestro Presidente del Ateneo Insular y Director de la Academia Dominicana de la Lengua, Dr. Bruno Rosario Candelier.
Para mí, es una gran satisfacción estar con ustedes oyéndoles analizar algunas de mis novelas. Estamos, por supuesto, no ante críticos literarios, sino ante conocedores de la literatura, intelectuales que escriben narrativa, la han estudiado y pueden apreciar el trabajo que hace un novelista cuando redacta un texto. Por lo que resultan más significativas las observaciones que ustedes han hecho, pues provienen de sus propias experiencias en la creación de sus textos. Gracias, entonces, a Joel Rivera, Ramón Perdomo y Ciprian Ramírez por esos trabajos tan ponderados que han presentado hoy.
Gracias a doña Teresita Martínez, por esa manera tan exquisita que ha tenido en invitarme a participar de esta experiencia memorable.
Gracias a doña Ana Gross, Directora Municipal de Cultura, por el apoyo que ha dado a esta actividad.
Y gracias a todos ustedes, amigos y amigas, que han venido a compartir este momento.

14c Joel Rivera: Serenata, muchas novelas en una novela

SERENATA, MUCHAS NOVELAS EN UNA NOVELA
Por Joel Rivera
Joel Rivera recibe la Medalla al Mérito Cultural MSG80

Cuando fui seleccionado para analizar una de las novelas de Doi, mentalmente elegí Un árbol para esconder mariposas. Lo hice porque ya la había leído y me pareció interesante el sincretismo que se daba entre un hombre negro, que creía en el vudú, y una mujer blanca y educada, abrazada a la ciencia. Sin embargo, un simple comentario que surgió a la hora del reparto de las obras, me hizo cambiar de opinión. Se dijo en aquel encuentro que el laureado novelista afirmaba, que Serenata era su mejor novela. Atraído por esa aseveración pedí que se me asignara dicha obra. Quería saber por qué don Manuel, con una vasta producción literaria, daba a Serenata el calificativo de “mejor novela”; pero déjenme decirles en buen dominicano que caí en un “gancho” al hacer la elección. De entrada, encontré una fabulación narrada en primera persona, que, al leerla y pasar a la siguiente página, me di cuenta que no había una concatenación narrativa entre lo fabulado y lo que se contaba en la nueva foja. Ésta iniciaba con un verbo en gerundio antecedido de puntos suspensivos y precedido de un punto y seguido, pero al continuar la nueva frase entró al escenario la voz menos trabajada en la narrativa universal: el narrador en segunda persona. Mi odisea continuó cuando al comenzar un párrafo, en una misma página, apareció un narrador en tercera persona; fue un simple párrafo, pensé y paseé al siguiente. ¡Qué martirio!, me dije, al ver que las grafías en cursivas daban un salto al pasado y rompían el hilo con el párrafo anterior. Pero continué con mis cursivas y me dejé llevar por la analepsis de sus letras. Resignado a las escenas retrospectivas, proseguí buscándole sentido a Serenata. Pero un punto y parte me llevó de nuevo al tiempo en el que comenzó la historia inicial para, después de una simple frase, devolverme de nuevo al pasado. Entre flashback, flashforward, recconto y fabulaciones aisladas, que no podía relacionar con lo narrado, pasó por mi mente desistir del análisis de la obra. Cabizbajo, alicaído, dispuesto a buscar un pretexto para salir del impase en el que me encontraba, pensé en Rayuela y decidí leer los episodios de manera arbitraria, es decir soslayar las narraciones escritas en cursivas para luego retomarlas por entero cuando ya hubiera concluido con las narraciones escritas en letras normales. Esta decisión me dio resultado, entonces, y comencé a disfrutar de la obra y a descubrir las técnicas utilizadas por el maestro Doi para escribirla.

Son muchos los presupuestos que se toman en cuenta al analizar una novela; sin embargo, no pretendemos hacer de Serenata un estudio lingüístico como inauguraron los formalistas rusos, a quienes les preocupaba estrictamente la “forma” del relato y no tanto el contenido o los aspectos biográficos que se cuelan en la narración. Tampoco pretendemos hacer un análisis partiendo del Estructuralismo, especialmente en su rama francesa, que se afanaba en configurar una “gramática del relato”, un modelo descriptivo y teórico de validez general para el estudio de las obras individuales, vistas no como un fin en sí mismas, sino como un medio para conocer la estructura abstracta de las obras. Tampoco queremos caer en un análisis decimonónico que nos sitúe de espalda a una realidad documentada, como es el hecho de que existe el Epistolario, de la familia Henríquez Ureña. Pero mucho menos tratamos de buscar la literariedad de esta obra, (aquellos presupuestos que, más allá del tema, confieren a un texto el carácter literario). Queremos, simplemente, diferenciar en Serenata entre el qué y el cómo: la historia y el discurso.

En su Poética, Aristóteles estableció una distinción sobre el hecho narrativo. El filósofo griego advertía de que una cosa son los hechos, los sucesos de una historia, y otra un tanto diferente el modo en que se organizan tales acciones, cómo se estructuran, cómo se componen esos hechos. Aristóteles distinguía entre qué se cuenta y cómo se cuenta, entre el suceso en sí y la fábula. Esta discrepancia entre el qué (historia) y el cómo (discurso) puede ser apreciada en esta obra. Serenata. En sus enfoques históricos, recoge aspectos importantes de la vida de una ilustre familia dominicana y recata a personajes sepultados por la amnesia de la historia. Un hecho importante que destaca Doi, y que no ha sido ponderado por muchos historiadores, es la edad de Salomé con respecto a la de su marido: ella era 9 años más adulta que su cónyuge. Y tal vez por esta diferencia de edad, Salomé transita por los mismos caminos que transitaron otras mujeres ejemplares, a quienes la pasión les nubló el intelecto: por la misma incongruencia cognoscitiva que transitó Alfonsina y Frida Kahlo, por citar algunos casos. ¿Qué locura pasional llevó a Alfonsina a enamorarse de un simple marinero y suicidarse por él? ¿Qué fuerza extraña envolvió a Frida que la hizo vivir arrodillada a los adulterios de Diego Rivera? Y la misma pregunta amerita Salomé ¿Por qué una mujer, con un sitial ganado en el parnaso, se enamora de un hombre intelectualmente inferior y, por demás, le soporta todas sus infidelidades? Manuel Salvador Gautier, de una forma brillante recoge estos hechos y hace que el lector se detenga a reflexionar sobre ellos.

Pero todo lo dicho hasta ahora es el qué (la historia), y esta historia novelada ya ha sido analizada por los más grandes críticos de la literatura criolla. Por esa razón queremos adentrarnos, aunque sea sucintamente, en el cómo (el discurso), en lo que García Márquez, de manera metafórica llama: “los tornillos del relato”: todos los elementos que sirven para ensamblar una novela. Aunque no existe un manual para aprender a escribir, hoy podemos hablar de una ciencia de los relatos a la que se le ha bautizado con el nombre de Narratología. Pero más bien, a lo que algunos teóricos han denominado la narratología del discurso, concepto estrictamente ligado a la elocutio verbal, es decir, a la forma elegida por el autor para construir su narración. En este sentido, Manuel Salvador Gautier, hace de Serenata una guía para escribir novelas. Nos arriesgamos a este eufemismo, porque en esta obra el autor maneja con maestría los cuatros elementos fundamentales del discurso:
a) La voz, es decir, la identidad del sujeto, (¿quién habla?, ¿desde dónde lo hace?, ¿a qué o a quién se refiere?)
b) El tiempo, la disposición cronológica de la narración.
d) El modo, la forma en que se reproduce lo contado, y.
c) La focalización, el punto de vista desde el que se nos cuenta el relato, y que responde al interrogante de ¿quién ve los hechos?
Sin embargo, por asunto de tiempo nos vamos a limitar a señalar los dos primeros elementos fundamentales del discurso: la voz y el tiempo.

a) La voz.
En Serenata confluyen todas la voces narrativas, es decir encontramos a un narrador que nos cuenta un hecho, pero ese narrador (vocablo latino gnarus, adjetivo derivado del verbo gnosco o nosco, “conocer”), que podríamos traducir en español como “sabedor”, nos cuenta la historia desde diferentes planos. Pero tenemos que hacer una distinción, como la hace Gérard Genette. El narratólogo francés establece una identificación entre voz narrativa y persona gramatical y propone una nueva terminología para sustituir las, hasta hora, conocidas: narrador en primera persona, en segunda persona, en tercera; narrador omnisciente, testigo, protagonista, etc. Partiendo del cultismo diégesis (término de origen griego que significa narración, relato, desarrollo narrativo de los hechos), Gérard establece una diferencia entre relato heterodiegético (quien narra en tercera persona) y relato homodiegético (quien lo hace en primera persona) En el relato heterodiegético, prefijo hetero que señala la otredad, la voz opta por hablar de otros, en este tipo de relato abundan los narradores omniscientes, es decir, aquellos dioses “que lo saben todo” En el relato homodiegético, prefijo homo que designa la inclusión, la propia voz está inserta en la diégesis, así que el narrador forma parte de la historia que cuenta. Genette nos habla también de relato autodiegético, cuando el mismo narrador es el protagonista de su propia narración, y del relato metadiegético, narrador testigo que puede ser extradiegético o intradiegético. En Serenata Manuel usa más el relato homodiegético porque, a pesar de que sobresale más la voz en la segunda persona gramatical, para muchos, la segunda persona en la narración desdobla su personalidad y habla consigo mismo como si lo hiciera con otro.
c) El tiempo.

La narración no designa una realidad unívoca, por lo tanto distingue tres tipos de tiempos: el tiempo de la historia, el tiempo del discurso y el tiempo del narrador. Partiendo de esa deducción, María Del Carmen Bobes, en el marco de la evolución de los conceptos narratológicos, plantea dos tipos de relaciones temporales en el discurso narrativo:
1) El tiempo de la historia (o trama), según ella: Es el tiempo de la historia que se encuentra en el discurso, que sigue el modelo del tiempo físico, cronológico, objetivo, lineal, pero que puede presentarse en el discurso de forma distinta por el narrador, quien lo presenta y manipula en el relato como lo juzgue conveniente.
2) El tiempo del discurso (o argumento), continúa la filóloga española: Es el resultado de la adaptación, realizada por el narrador mediante recursos diversos, del tiempo de la historia.

En este aspecto Manuel manipula el tiempo antojadizamente y plasma en esta novela todos los recursos con respecto a éste; maneja con destreza las dos anacronías de la narración: la analepsis, anacronía retrospectiva hacia el pasado y la prolepsis, anacronía prospectiva hacia el futuro. Los saltos espacio-temporales que Doi introduce, en algunos casos, entre una frase y otra, hacen de esta unidad espacio-tiempo, lo que Mijail Bajtín, en su categoría de análisis narrativo, llamara cronotopo: la conexión esencial de las relaciones temporales y espaciales asimiladas artísticamente en la literatura.

En Serenata encontramos anisocronías narrativas (que no es más que la alteración del ritmo narrativo), que en la técnica literaria se manifiesta en cuatro movimientos:
1-La elipsis, cuando algo que ocurre en la historia se omite en el discurso: en esta obra muchos hechos históricos, ya contados por otros novelistas, fueron soslayados por el autor.
2- La pausa, se interrumpe la historia mientras que el discurso se ocupa de aspectos concretos: Manuel, enfatiza en los problemas de faldas de Francisco, al deseo de igualar a su hermano Federico y al plan siniestro de casarse con Salomé para ascender al plano intelectual y cultural de la época.
3- El sumario, se resume parte de la historia: Doi recoge las aventuras de Francisco en el exterior, sus andanzas y algunas situaciones políticas.
4- La escena, que intenta presentar los hechos tales y como ocurrieron: en Serenata, Manuel destaca la diferencia de edad entre Francisco y Salomé y el amor enfermizo que ella siente por él.

Pero Manuel, tal vez sin proponérselo, estampa en esta obra todas las técnicas literarias hasta ahora conocidas. En ella recurre al monólogo interior, como se refleja en la Séptima Fabulación. Y en algunos casos, carga los párrafos de metalepsis (salto en la narración de la tercera persona a la primera persona) y nos sumerge en un laberinto semántico que al principio trastorna, pero que luego, cuando entendemos la tekné, lo disfrutamos.

El estilo en Serenata es un derroche de buenas prosas, en algunos casos, como en las fabulaciones, es lírico, poético, cargado de tantas metáforas, que, a veces, creemos que estamos leyendo un poema:
(…) El sol filtra su luz por entre unas ramas y hiere mis pupilas, y, por un momento, lo odio. Pero no odio lo demás: mi cuerpo estremecido, el aire fresco, la yerba húmeda. Sólo al sol. (Fragmento, Séptima fabulación)
En otros casos Manuel nos sumerge en reflexiones filosóficas:
Todos somos imperfectos. Nacemos con nuestras espantosas debilidades. (Sexta fabulación)
En los episodios la narración es descriptiva, realista. Como para no mezclar las complejidades técnicas con un lenguaje rebuscado, Doi deja hablar a los actantes (personajes) en su lengua campesina o coloquial, recogiendo en sus expresiones ciertos vocablos de la época.

No podemos pedir más de una obra literaria, una técnica atemporal, porque el posmodernismo aún está en pañales, una historia novelada que recoge hechos secuestrados por la historicidad, narrados en un lenguaje sencillo, pero obediente a las exigencias de la lengua.

Cuando terminé de leer a Serenata, después de haber pasado por la angustia de entenderla y el intento de dejarla, inferí que lo que tenía en mis manos, más que una simple novela, era una obra didáctica. Pero como soy un incipiente en estos menesteres me tragué lo que deduje, sin embargo, cuando me enteré que Serenata fue escogida por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Universidad Iberoamericana (UNIBE), para ser leída por los estudiantes en sus cursos de literatura, me di cuenta que estaba en lo cierto, y que Serenata era muchas novelas en una novela.

Muchas gracias.

Celebración 80 aniversarios del natalicio del escritor Manuel Gautier
27 de mayo 2010.
Ayuntamiento Municipal. SPM.
.

14b Ramón Perdomo: Comentario a la novela El asesino de las lluvias

COMENTARIO A LA NOVELA
EL ASESINO DE LAS LLUVIAS
Por Ramón Perdomo
Ramón Perdomo recibe Medalla al Mérito Cultural MSG80

SALON AMERICA BERMÚDEZ AYUNTAMIENTO, SAN PEDRO DE MACORÍS
27 DE MAYO DEL 2001

Más que una crítica literaria a la obra El asesino de las lluvias, más que una reflexión, más que un análisis literario, me remito a reducir mi siguientes palabras a un simple comentario, porque de ninguna manera podría yo como sacrílego pagano, colocarme en tan alto peldaño para reducir al maestro Manuel Salvador Gautier, a las imprecisiones de un incipiente hacedor imberbe de la literatura pueblerina.
Esto es así, porque muy pocos de los novelistas dominicanos tienen en su aval haber producido una lista de diez novelas y todas, sin exclusión de la que vamos a comentar, escritas bajo las más rigurosas técnicas de la narrativa, y por eso dice el Maestro Bruno Rosario Candelier:
“Al hablar de la obra de Manuel Salvador Gautier, establezco un parangón con el mito por el vínculo semántico con el trasfondo de su de su operatividad como ficción y de su ejecutoria como novelista, porque Gautier plasma en su novela la esencia de la función mitológica: cuestiona y rechaza las inclinaciones deleznable de la condición humana, repudia y condena las manifestaciones indeseables de la realidad nefasta; reprocha y objeta las actuaciones injustas y discriminatorias de la conducta humana”.( Bruno Rosario Candelier).
Estas enunciaciones, dichas con una inmensa conciencia literaria, se manifiestan, párrafo por párrafo, cuando vamos conociendo al protagonista de El Asesino de las lluvias, el poeta Sergio Echenique, de quien el escritor desprende todas sus inconductas y deslumbra sus emociones incontrolables, las que quedan manifestadas a través de los celos, ya que sin saberlo, sin quererlo, sin proponérselo, mata a la esposa y el amante de ésta, en procura de matar a su vez a la joven mujer que deseaba.
Párrafos llenos de imágenes poéticas, que desvisten al escritor, porque en ellas lo acercan cada vez más a la poesía y lo invitan a tomar paralelamente dos géneros literarios que si bien es cierto tienen sus normas cada uno, también demuestra Gautier que pueden ir aparejados como los accidentes toráxicos de la mulata Silvina, que como su madre años antes, lo hizo vivir en el erotismo de la adolescencia. Y veamos pues líneas que confirman lo que dijo:
…..La flor se abrió y me enseñó su pistilo cuajado de partículas de polen, que se prendieron como soles diminutos para iluminar el espacio en que me hallaba, un lugar sin dimensiones donde nada y todo era real. Sentí un efluvio de paz, un deseo de amar todo lo que me rodeaba, de disolverme en lo impredecible. El aire cambió de un color negruzco a otro violáceo, se hizo espeso, de una viscosidad irresistible.
Cuando alcance a leer estas imágenes poéticas, en el primer capítulo, titulado COMO SER LA VERDAD Y NO EXISTIR, sentí la nasa del pescador que me arrastraba a los confines indescifrables de la creación poética, indudablemente llevada de la mano de la narrativa que se torna sencilla, simple y poco rebuscada en su lenguaje, no dejando ver su profundo conocimiento de nuestra lengua, y no se deja confundir con el manejo que tiene del Italiano y el Ingles y al respeto cito nueva vez el maestro Rosario Candelier, quien dice
“….Manuel Salvador Gautier tiene dominio de la lengua…él es de nuestros escritores que tiene un profundo conocimiento de nuestra lengua.”
En El asesino de las lluvias, como todo un experto y experimentado narrador y creativo, resuelve con facilidad los conflictos que se presentan entre Sergio Echenique y el régimen de Trujillo, al que éste tuvo que plegarse para evitar ser perseguido y sumarse a la lista interminable de intelectuales que sufrieron el destierro. Ya que su esposa Claudia era hermano de uno de los conspiradores contra el régimen.
Los eruditos de la literatura consideran que lo que engrandece a un narrador o novelista es la cosmovisión que pueda éste tener, entendiéndose que así la obra trasciende los linderos de las fronteras de los países, de las naciones y van a caer en las emociones que atrapan a los lectores del mundo de lo universal. Y eso aparece en esta novela cuando Sergio Echenique explica su condición de poeta así:
“-Ser poeta significa tener capacidad de interpretar la verdad en una síntesis que ningún otro intelectual logra. Somos sensibles a una manifestación transcendente de la realidad que hacemos comprender a los demás por medio de nuestros versos…”
No puedo pasar por alto, el tema del erotismo, lo crudo que lo maneja en ocasiones Manuel Salvador Gautier, pero también expone un erotismo que no es común y corriente, no un erotismo pagano y descriptivo abiertamente, sino un erotismo con decencia y una delicadeza extrema. Esto lo deja ver cuando Sergio Echenique describe a Silvina la que siendo sirvienta en su casa lo tiene deslumbrado, envuelto en una nebulosa que ella ni ha provocado, ni se da por enterada. En el capitulo segundo titulado: COMO MATAR UN SENTIMIENTO Y QUEDAR CONTENTO:
“Silvina es la florecita de mi visión infantil, que se abre y enseña sus partículas de polen prendidas como solo es diminutos para iluminar el camino.
Silvina es el ser insubstancial como mi aliento, categórico y pertinaz, que exclama: ¡Yo soy la vida y tú eres la muerte! Y disuelve el abandono existencial en que me encuentro.
Silvina es la inspiración que he creado para disipar le vejez de un poeta que quiso revolucionar el mundo; es la Poesía que me persigue desde niño y que me ofrece ahora una última oportunidad.
Silvina me ha mirado con sus ojos soberbios y sé que no podré desatar el esplendor de su adolescencia; que me traspasará como una espada dejándome angustiado y doliente, abandonado a mis pretensiones; que me desoirá como un árbol creciendo bajo los efectos atávicos de su propia naturaleza, inconsecuente con otros apremios, o que, encentrando su indiferencia en el poder absoluto de su sexualidad, me desechará, destruirá mi ego y desatará mis celos.
En El Asesino de las lluvias, Gautier no confunde al lector, aunque en su primer capitulo usa la narración en primera voz, en ningún momento matiza en lo dudoso, el estilo es usado casi a la perfección, mientras en los siguientes capítulos, el dos y el tres se convierte en un narrador omnisciente y profundiza en el manejo de los tres ejes de la creación novelística de las que hablan los eruditos.
1.-El del punto de vista. Es el enfoque narrativo desde la mirada del ejecutante, que en este caso es Sergio Echenique.
2.- El de la narración fictiva: Es cuando se narra un hecho de ficción, o sea cuando el escritor distingue la ficción del hecho real. Ejemplo: La represión en la tiranía de Trujillo y la ficción involucrar al cuñado de Sergio en un complot,
3.-El de las leyes novelísticas: Cuando la novela se construye bajo las normas y leyes de la novelística.
Para finalizar, quiero expresar mi gratitud, al grupo que hoy dirige la celebración de los 80 Años de Manuel Salvador Gautier y a los miembros del Ateneo Insular, movimiento interiorista por echarme la canana, para comentar la novela El asesino de las lluvias, la que se desarrolla en la República Dominicana, tiene tres capítulos y es la octava de las 10 novelas que catapultan a nuestro Manuel Salvador Gautier, cariñosamente Doi, como uno de los mas excelsos y productivos novelistas de todos los tiempos de nuestro país…..
Muchísimas gracias.
27 de mayo 2010.-
San Pedro de Macorís.

14a Minerva Hernández: Crónica San Pedro de Macorís

MSG EN SAN PEDRO DE MACORÍS
Por Minerva Hernández
MSG acompañado de los oradores y otros colaboradores
El público presente

San Pedro de Macorís, la sultana del este, es la ciudad donde se realizó una actividad organizada por el Grupo Literario del Ateneo Insular Francisco Domínguez Charro y el Taller Literario René del Risco Bermúdez. El edificio del Ayuntamiento fue la sede del acto, ubicado frente a la Catedral de la ciudad del Este; se abarrotó de personas: dirigentes del cabildo, promotores culturales, escritores, miembros de los grupos literarios y público en general. La mesa de honor estuvo integrada por el escritor Manuel Salvador Gautier, el homenajeado, Ana Teresa Martínez, narradora y presidenta de los grupos literarios; Simeón Arredondo, Poeta; Ramón Perdomo, Periodista y narrador; Crispin Ramírez, psiquiatra y poeta; Joel Rivera, narrador y poeta; Benito Ángel Nieve, poeta; Isael Pérez, organizador de MSG80, poeta y escritor, y Ana Gros, Encargada Cultural del Ayuntamiento

El presentador expresó que San Pedro de Macorís desde el inicio de su historia como pueblo, siempre ha estado ligado al mundo de la literatura, ha sido una cuna del arte y la cultura. El acto se celebró para reconocer al arquitecto y novelista Manuel Salvador Gautier al cumplir sus ochenta años. La invocación inicial, a cargo de un pastor, quien dijo que en este momento de la historia cuando está de moda el ateísmo pidió a Dios bendiciones para todos los presentes, especialmente, para Manuel Salvador Gautier, por sus ochenta años de vida, al tiempo que agradecía al Creador por haberle permitido contribuir a través de la literatura con que la sociedad pueda avanzar teniendo una visión diferente, concluyó su oración en el nombre de Jesús, amén.

Teresita Martínez tuvo a su cargo las palabras de bienvenida a todos los presentes y al homenajeado a quien cariñosamente llamó Doi. Manifestó que los miembros de los talleres, así como la ciudad de San Pedro de Macorís, se sienten honrados con la presencia del distinguido escritor. Habló de los encuentros mensuales del Ateneo Insular, del comentario hecho por el director acerca de las huellas indelebles que los aspirantes a narradores pueden seguir, que son como espejos donde mirarse. Por todo eso en esta noche nos introduce en parte de esas huellas que ha marcado don Manuel para que las sigamos en sus novelas, porque se presenta un análisis sobre tres de ellas, opinó. Concluyendo sus palabras al expresar que sean todos bienvenidos y vamos a caminar sobre sus huellas.

La semblanza del arquitecto y novelista fue presentada por Simeón Arredondo, ingeniero y poeta, que publicó el libro “La arquitectura del verso”. Don Manuel Salvador Gautier nació el 1ro. de agosto de 1930, tiene un doctorado en arquitectura en Roma, Italia…..enumeró sus publicaciones y premios que le han sido otorgados. Estamos frente a un intelectual con una vasta e intensa producción literaria que todos debemos apreciar y admirar, puntualizó al terminar.

Ramón Perdomo, fue quien inició la presentación de las obras, le tocó comentar “El asesino de las lluvias”, que logró reducir a diez páginas, no como crítica, porque sólo se considera un incipiente hacedor de la literatura pueblerina. Muy pocos de los novelistas dominicanos tienen en su haber una lista de diez novelas producidas y todas escritas bajo las más rigurosas técnicas de la narrativa y por eso el maestro Bruno Rosario Candelier dice: “Al hablar de la obra de Manuel Salvador Gautier, establezco un parangón con el mito por el vínculo semántico y el trasfondo de su decidida operatividad como ficción y de su ejecutoria como novelista porque Gautier en sus novelas cuestiona y rechaza las implicaciones deleznables de la condición humana, repudia y condena las manifestaciones indeseables de la realidad nefasta. Reprocha la actuación injusta y discriminatoria de la conducta humana.”

Continuó el periodista al decir que esas enunciaciones dichas con gran conciencia literaria se manifiestan párrafo a párrafo cuando se conoce al protagonista de “El asesino de las lluvias”, Sergio Echenique, de donde el autor desprende las inconductas y emociones incontrolables. Leyó algunas citas del libro, luego dijo que el escritor Manuel Salvador Gautier toma dos géneros literarios para el desarrollo de la novela, porque paralelamente usa narrativa y poesía.

De nuevo citó a Rosario Candelier cuando dice que Gautier es uno de los escritores que tienen buen dominio de la lengua, con profundos conocimientos. Los entendidos de la literatura consideran que lo que engrandece a un novelista es la cosmovisión que puede éste tener, porque de ahí depende la extensión de su obra, pues puede trascender los linderos de las fronteras entre los países. Esas obras de los escritores que trascienden, van a caer en las emociones que atrapan a lectores de cualquier parte del mundo. Eso aparece en la novela El asesino de las lluvias, cuando Sergio Echenique explica su condición de poeta…

Al citar otros textos de la novela, manifestó que no se puede pasar por alto el tema del erotismo de la obra que no es común y corriente, no es pagano ni descrito abiertamente, sino con decencia y una delicadeza extrema. Un ejemplo es cuando Sergio Echenique describe a Silvina, que es sirvienta en su casa y lo tiene deslumbrado, envuelto en una nebulosa.

Gautier en El asesino de las lluvias, no confunde al lector aunque en el primer capítulo usa la narración en primera voz. El estilo es usado casi a la perfección, mientras que en otros capítulos se convierte en un narrador omnisciente. Profundiza en los ejes crecientes de la creación novelística que hablan los eruditos. El eje del punto de vista, el eje de la narración fictiva que es cuando se narra un hecho de ficción, cuando el escritor distingue narración de un hecho real. Entre las leyes novelísticas ese es el tercer punto cuando la novela se construye bajo las normas y las leyes de la novelística. Para finalizar, felicitó al grupo que dirige la celebración de los ochenta años de Gautier y a los miembros del Movimiento Interiorista del Ateneo Insular. Esta novela El asesino de las lluvias, se desarrolla en República Dominicana, tiene tres capítulos y es la octava de las diez que catapultan a Manuel Salvador Gautier, cariñosamente Doi, como uno de los más excelsos y productivos novelistas de todos los tiempos de nuestro país.

Poeta y narrador Ciprian Ramírez quien habló de la obra Un árbol para esconder mariposas. No escribió nada, no pudo hacerlo y lo consideró una ventaja porque lo que tiene para presentar es su experiencia con la novela. El texto se adecua a sus capacidades cognoscitivas, porque es psiquiatra, así como a su ser emocional.

La información de la obra tiene un carácter espiritual, debemos asumirla abandonando la materialidad en la que está inmersa la vida. Es el tema de la novela de don Manuel: el mundo espiritual del ser humano. También nos enfrenta magistralmente con un conflicto universal que ha estado presente a todo lo largo de la historia, la división racial. ¿Cómo es posible el amor entre una persona de raza negra y una de raza blanca? ¿Cómo ocurre realmente? Y ¿cómo puede trascenderse esa diferencia, que la cultura impone a los distintos grupos raciales? Don Manuel es tan magistral, que brillantemente muestra esa conflictiva entre una pareja de orígenes raciales diferentes; también tenían concepciones religiosas y espirituales totalmente diferentes. Mientras que al protagonista Tian su origen lo remitía al vuduismo, una especie de culto mágico religioso, que nos viene del pueblo hermano, los haitianos. Hay aspectos en que el cristianismo y el budismo coinciden y en muchos otros no. Manuel logra una alquimia de la relación de la pareja y nos plantea un drama con personajes sencillos en su razón de ser. Podría colocarse un ribete místico de este dilema universal en este encuentro de dos culturas.

Al comenzar a leer no percibimos nada, sí se percibe un fuerte erotismo y me pregunto ¿Si aprovecharía el autor, para expulsar sus demonios en ese primer capítulo? Logra sumergirnos en ese mundo del vudú, que llamaremos mágico religioso, en ese mundo que es común a nosotros.

El texto se vuelve a tornar tan simple y tan sencillo que nos parece que don Manuel tenía una intención enteramente didáctica, de enseñarnos su experiencia de vida, con los orígenes espirituales diversos de donde nosotros provenimos, tanto racial como religioso, que está con nosotros integrado.

La novela no es sólo un canto a la vida y a la naturaleza sino un canto a la posibilidad de realizarnos espiritualmente. Hay toda una didáctica unida a todas esas consideraciones del ser antológico. Por ejemplo, en el protagonista, con el movimiento de los mellizos de Palma Sola, también con la invasión de Caamaño, recoge todo un universo de hitos importantes, que están tatuados en esta obra.

Me he sentido impresionado con el texto de don Manuel. El protagonista y su hermano, que eran los poseídos por los espíritus, lo de la posesión espiritual lo deja abierto, como se presentan los hechos en la realidad. El complejo de Edipo, esa relación tan especial que se crea entre la madre y el hijo, siempre gana la mamá, su amor se impone. La novela nos deja un conocimiento profundo. Esta es nuestra visión y la impresión que nos ha dejado la novela El asesino de las lluvias.

Joel Rivera dijo que cuando fue seleccionado para leer una de las novelas de Manuel Salvador Gautier, “escogí Un árbol para esconder mariposas, ya la había leído. Por el sincretismo que se da en esa novela, con un hombre negro que creía en el vudú y una mujer blanca y delicada, sin embargo, por un comentario que oí acerca de la afirmación del novelista de que Serenata era su mejor novela, decidí averiguar por qué, aunque caí en un gancho pues lo primero que encontré fue una fabulación en primera persona que al leerla y pasar a la siguiente caí en cuenta que no había una concatenación narrativa entre lo fabulado y lo que se contaba…”, y siguió explicando,del uso de los gerundios y las técnicas de diferentes narradores que usaba Gautier en su novela.

Entre flash back y flash forward y fabulaciones aisladas, pasó por su mente desistir del análisis, queriendo buscar un pretexto para desistir, entonces pensó en Rayuela, la obra de Cortázar, y fue cuando empezó a descubrir la obra. Leyó en secuencia todas las fabulaciones, luego todos los capítulos, y así comprendió el sentido de la novela.

Son muchos los presupuestos que se toman en cuenta para analizar una novela, un estudio lingüístico. Tampoco dijo querer caer en el análisis decimonónico, pero sí querer simplemente diferenciar en Serenata entre el qué y el cómo, entre la historia y el discurso. Aristóteles advertía en que una cosa son los hechos, los sucesos de una historia y otro tanto el modo en que se organizan tales acciones. Cómo se estructuran, cómo se componen esos hechos. Aristóteles distinguía entre qué se cuenta y cómo se cuenta, entre el suceso en sí y la fábula. Esa discrepancia entre el qué de la historia y el cómo puede ser apreciado en esta obra. Su enfoque es histórico, recoge aspectos importantes de la vida de muchas familias dominicanas y rescata personajes escollados por la nobleza de la historia. Un hecho importante que destaca Doi y que no ha sido ponderado por algunos historiadores es la edad de Salomé con respecto a la de su marido, nueve años más adulta que su cónyuge y, tal vez, por esa diferencia de edad, Salomé transita por los mismos caminos que transitaron otras mujeres ejemplares, a quienes la pasión le nubló el intelecto. Por la misma influencia cognoscitiva que transitó Alfonsina y Frida Kahlo, por citar sólo dos ejemplos.

¿Qué locura pasional llevó a Alfonsina a enamorarse de un marinero y suicidarse por él? ¿Qué fue eso de que a Frida Kahlo vivía humillada y, al mismo tiempo, sometida a las infidelidades de Diego Rivera?

Manuel Salvador Gautier recoge hechos de la vida de Salomé y pone al lector a reflexionar sobre ellos. Es una historia que ha sido analizada por los más grandes críticos de la literatura criolla, por esa razón debemos adentrarnos al discurso, en lo que García Márquez de manera metafórica llama los colmillos. Todos los elementos que sirven para ensamblar una novela. Aunque no existe un manual para aprender a escribir hoy podemos de una ciencia de los relatos a la que se ha bautizado con el nombre de narratología, pero también lo que algunos teóricos han denominado la narratología del discurso, concepto estrictamente ligado a la forma elegida por el autor para construir su narración.

Manuel Salvador Gautier hace de “Serenata” una guía para escribir novela. En esta obra el autor maneja con maestría los cuatro elementos fundamentales del discurso; la voz, es decir, la identidad del sujeto quién habla, desde donde lo hace, a qué o a quién se refiere. Para ser más breve, el crítico decidió discutir sólo dos aspectos: la voy y el tiempo.

El tiempo, la disposición cronológica de la narración. El modo, la forma, en que se reproduce lo contado y la focalización, el punto de vista del que se encuentra en el acto y qué responde a la interrogante de quién ve los hechos.

En “Serenata” confluyen todas las voces narrativas, es decir, encontramos a un narrador, pero ese narrador nos cuenta un hecho, la historia desde diferentes planos, pero tenemos que hacer una identificación como la hace Gérard Genette, narratólogo francés establece una identificación y propone una nueva terminología para sustituir la hasta ahora conocida: Narrador en primera persona, en segunda y tercera. Narrador omnisciente, testigo, protagonista, etc.

Continúo especificando las nuevas clasificaciones de la teoría narrativa y explicando. El tiempo en “Serenata”, narración la realidad no necesita una realidad unívoca por lo tanto, distingue tres tipos de tiempo: el tiempo en la historia, en el discurso y en el narrador. Manuel manipula el tiempo antojadizamente y plasma todos los recursos respecto a él. Maneja con destreza las dos anacronías narrativas. Los saltos de espacios temporales que Doi introduce en algunos casos entre una frase y otra, hacen de esta unidad de espacio-tiempo lo que Micael Basili en su teoría de análisis narrativo llama la acción temporal y espacial, asimilada artísticamente en la literatura.

El escritor Joel Rivera, después de expresar muchas técnicas novelísticas que encontró en la novela, para concluir dijo que se pudo percatar que lo que tenía en sus manos no era una simple novela sino un texto didáctico. Sin embargo cuando se enteró que Serenata fue escogida por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y la Universidad Autónoma de Santo Domingo, para ser leída por los estudiantes de literatura, se dio cuenta que estaba en lo cierto y que Serenata era muchas novelas en una novela.

El homenajeado Manuel Salvador Gautier expresó su gran agradecimiento, por las maravillosas presentaciones de su obra y, desde los tiempos que estudió la primaria leyó los intelectuales que surgieron en San Pedro de Macorís y le impactó la obra poética de Gastón Fernando Deligne, era la época de oro de la literatura dominicana. Explicó que todos los poemas de los hermanos Deligne son de sucesos comunes para deleitarnos como historia. Continuó expresando la incidencia de la Sultana del Este, resaltando al poeta Víctor Villegas y otros más. Dijo también que los círculos literarios José del Risco Bermúdez y Francisco Domínguez Charro que dirige Teresita Martínez, son los herederos de esa creatividad y este día es la prueba de que los integrantes han asumido esa responsabilidad con gran seriedad y entusiasmo, porque conoce sus trabajos. Después de sus agradecimientos, Manuel Salvador Gautier les entregó un pergamino y medallas de reconocimiento de MSG80 a todos los participantes.

El acto concluyó y el escritor homenajeado firmó gran cantidad de sus obras que fueron adquiridas por los presentes.