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Thursday, June 24, 2010

10g Fotos del Día MSG en el panel "La mujer en la narrativa de MSG"

"LA MUJER EN LA NARRATIVA
DE MANUEL SALVADOR GAUTIER"
Panel con Emilia Pereyra, Chiqui Vicioso y Miguel Solano
XIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010
en el Día dedicado a MSG



MSG presenta a los panelistas
Isael Pérez habla del Año MSG80
Miguel Solano en su disertación
sobre "La mujer en la narrativa de MSG"
MSG hace comentarios
Entre el público, Ofelia Berrido, Jaime Tatem Brache
y Eduardo Gatreau De Windt
René Alfonso atento a lo que oye
Emilia Pereyra en su disertación
sobre Balance de tres
Chiqui Vicioso en su disertación
sobre Serenata
Chiqui Vicioso recibe un certificado de reconocimiento
Emilia Pereyra recibe su certificado de reconocimiento
Miguel Solano recibe también su certificado de reconocimiento
Los panelistas exhiben sus certificados
MSG entrega a Emilia Pereyra
la Medalla al Mérito Cultural MSG80
MSG entrega a Chiqui Vicioso
la Medalla al Mérito Cultural MSG80
MSG entrega a Miguel Solano
la Medalla al Mérito Cultural MSG80
Los panelistas muestran sus medallas
al Mérito Cultural MSG80

Wednesday, June 23, 2010

10e Más fotos en la inauguración de la calle Manuel Salvador Gautier

MÁS FOTOS EN LA INAUGURACIÓN DE LA CALLE MANUEL SALVADOR GAUTIER EN EL DÍA DEDICADO A MSG XIII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO SANTO DOMINGO 2010
El poste de la calle Manuel Salvador Gautier con foto y datos
El inicio de la ceremonia
Entre los asistentes, Geo Ripley, Manuel Mora Serrano, Miguel Solano, Eduardo Gautreaux De Windt y Clodomiro Moquete
Valentín Amaro, Juan Freddy Armando y otros asistentes
Arq. Gustavo Ubrí y otros asistentes
Asistentes
Un estudiante de secundaria hace la semblanza de MSG
Alejandro Arvelo, Director de la Feria, dedica la calle a MSG
MSG recibe placa de Viceministra Lourdes Camilo y Director de la Feria Alejandro Arvelo
Palabras de MSG
Sélvido Candelaria, Jacqueline Pimentel, Cristóbal Pérez, Eugenio Pérez Montás y otros asistentes
Isael Pérez entrega a la Viceministro Lourdes Camilo certificadode reconocimiento del Consejo Nacional MSG80 al Ministerio de Cultura
MSG con la familia: Alejandra Álvarez, Mildrei Martínez y Virginia Álvarez
MSG y los estudiantes frente al poste con el nombre de la calle Manuel Salvador Gautier y los datos del escritor Un grupo de amigos y amigas se reúnen con MSG bajo el poste
MSG y los retratistas

Thursday, May 20, 2010

10d Miguel Solano (Coloquio): La mujer en la narrativa de Manuel Salvador Gautier

LA MUJER
EN LA NARRATIVA DE MANUEL SALVADOR GAUTIER
Por Miguel Solano
Miguel Solano recibe la Medalla al Mérito Cultural MSG80
Miguel Solano con el certificado de reconocimiento
del Consejo Nacional MSG80 por su participación en el panel

Para oficializar mi ingreso en el grupo de narradores de la Academia Dominicana de la Lengua, conocido como Mester, pronuncié un discurso titulado “Protagonismo oculto de la mujer en la narrativa Dominicana”. La tesis esencial del discurso fue demostrar que la mujer se había ocultado en la narrativa para adueñarse del control de los protagonistas y de esa forma explicar la historia de los hechos tales y como ocurrieron a partir de acontecimientos que fueron generados por el amor, un hijo predilecto de la poesía, la música y la libertad del pueblo quisqueyano. Tres mujeres, que en el transcurrir del tiempo resultaron ser las mismas, actuaron en tres obras tomadas como ejemplos de lo que el autor quería demostrar.
En “El Sueño era Cipango”, de Bruno Rosario Candelier, una diosa indígena llamada Toeya fue la diseñadora del “Misterio de la Fe Creadora”, que así llamo esta aparición misteriosa de la mujer en el mundo creativo. En “TIEMPO para HEROES”, de Manuel Salvador Gautier, la hacedora del milagro lo fue Zaida Guerrero y en “Las Lágrimas de mi Papá”, la mujer que se apoderó del destino del protagonista lo fue Josefina Rodríguez de Solano. Aquí nos interesa ocuparnos, única y exclusivamente, de las mujeres en la narrativa de Manuel Salvador Gautier.
Pues bien, “Tiempo para Héroes” son cuatro novelas. La primera, “El Atrevimiento”, tiene 242 páginas, en esa parte, Zaida Guerrero no aparece. En la segunda, “Pormenores del Exilio”, con 240 páginas, nuestra protagonista oculta inicia su vida en la página 13. La Tercera, con 217 páginas, lleva como título “La Convergencia” y la cuarta, con 130 páginas, tiene por nombre y apellido “Monte Adentro”.
El propio Don Manuel Salvador Gautier confiesa, en una conferencia titulada “El arte y la técnica en la novela”, dada en la Biblioteca República Dominicana, el 26 de julio de 2007, que “Tiempo para Héroes se inicia en Santo Domingo, en el momento en que su protagonista principal, Guarionex Pérez, pelea con un compañero de escuela en enero de 1958 y termina cuando éste muere en julio de 1959. El pleito hace que Guarionex sea enviado a Santiago, donde conoce al otro protagonista, Publio José Santamaría; allá, sin proponérselo saca a su tío Tutín Tejera de un atolladero; el tío, un rico empresario, agradecido, paga su viaje a Nueva York…y así sigue. Lo curioso es que, cuando la comencé, no sabía que todo esto iba a suceder. No había establecido una trama a seguir. Fui creando los episodios, las situaciones y las intrigas según escribía la novela”
Don Manuel Salvador Gautier, nuestro laureado novelista y Coordinador del Grupo Mester, fue poseído por una maravillosa mujer que se hizo con todo el coraje, la belleza, la inteligencia y la astucia que debía tener una luchadora contra la maquinaria criminal de la tiranía Trujillo-Balaguerista. Y esa mujer reaparece, en su mismo rol de protagonista oculta, en las demás obras.
Liliana Nadal, en “Un árbol para esconder mariposas” aparece en la imaginación de Tian, el protagonista, con un extraordinario poder, podríamos decir que con el mayor poder que una mujer puede tener sobre las ilusiones de un hombre, pues aparece como su fuente inspiradora para su masturbación: ¡Qué sacro santo poder!
Liliana tiene que luchar contra esa mezcla de estupor y desaliento que significan el tener una relación no aceptada ni por la familia ni por la sociedad. Y esa relación la concluye sembrando un árbol para comenzar a comprender, hecho que aparece como una profecía en el nacer y surgimiento de Barack Obama como líder mundial y presidente de Los Estados Unidos de Norteamericano.
Doña Esclarí Pallares y Huguet es la protagonista oculta en “Dimensionando a Dios”, quien aparece en un monólogo que Don Felipe Aguedó, tutor de Juan Pablo Duarte, el protagonista, sostiene sobre ella, pues le ha sido ofrecida como posible esposa. Esclarí tiene como misión el asegurarse de que la empresa de su padre sea administrada por una persona con la capacidad suficiente para generar las ganancias que se necesitan para conseguir la libertad de su pueblo y como le fue ofrecida en matrimonio al señor Felipe Aguedó, negocia con éste el acuerdo, demostrando en el proceso, aunque realizado en la década del 1820, una capacidad de negociación propia de la literatura de crecimiento individual que inició su Boom por los años 1980. Lo maravilloso de esa capacidad de negociación demostrada por Esclarí es que, aunque se adelanta 160 años, no ofende al lector, pues envuelve sus requerimientos en una obra de amor y por amor: La lucha por la libertad. Tan pronto Esclarí aparece en la novela la obra toma su real dimensión: Juan Pablo Duarte encuentra su camino hacia la liberación de su conciencia y de su patria, de esa Quisqueya que había abandonado. Así su regreso por la libertad de su amado pueblo se hace lúcido y esplendoroso.

Estas mujeres han penetrado hasta el dormitorio creativo de Manuel Salvador Gautier y han purificado el oxígeno de sus dramas. Ninguna de ellas ha tenido excusas a la hora de defender la poesía, a la hora de defender la música, la libertad, el amor y la Patria.
Se entregan con pasión, con placer, con voluntad a la causa abrazada. No hay dudas en ellas, no vacilan, no son personajes enfermizos, criaturas sin desenfrenos, sino que son mujeres con un claro discernimiento acerca del bien y el mal, dones que quizás MSG no les concedió, pero que supo desarrollarles, como ese de que aceptan la fácil moral de su siglo, pero exigiendo siempre purificarla hacia un estado de libertad superior.
No le tienen horror a la soledad. A las mujeres de MSG amarlas no es un error, compadecerlas no está aceptado porque ellas no sufren de ceguera del corazón, de sordera del alma o de mudes de la conciencia, porque ellas, cuando se trata del Amor y de la Fe, aprendieron a hablar lenguas puras.
¿Cómo llegó, en el sicológico mundo de sus personajes, MSG, a concebir mujeres de esta estirpe, quisqueyanas de esta clase? O, ¿cómo mujeres de esta estirpe, quisqueyana de esta clase, lograron penetrar en las necesidades espirituales de MSG?
Para mí, resulta una bellísima especulación imaginarme a MSG, con 11 años, oculto en un oscuro rincón de su casa materna leyendo a “La dama de las camelias”, de Alejandro Dumas. Allí, como Armando Duval, lloró hasta el delirio los padecimientos de Margarita Gautier, vivió su amor y lo sufrió. Y en su subconsciente debió haberse formado la idea de no hacer, jamás, a ningún ser humano llorar como él lloró, sufrir como él sufrió, amar sí, pero amar causas que el amor impulse, no causas que el amor destruya. Y Margarita Gautier sufrió tanto, que aun en sus momentos fuertes, sus argumentos eran una muestra dolorosa de su debilidad. Especulo que fue así, por oposición, como concibió la idea de que sus mujeres fuesen personajes que:
1-Tengan causas sociales a las que asocien su amor, a la que unan su evolución espiritual.
2- Que sean mujeres con capacidad para imponer sus criterios y lograr el triunfo de la poesía, la música y la libertad como fuerzas asociadas al amor, al sentimiento que nos redime.
3-Que sean mujeres con capacidad para obligar al hombre que les ha profesado su amor, a asumir las causas que ellas defienden.
4- Son mujeres con una preparación profesional admirable, sin importar el tiempo histórico.
5- Si sumamos las características que identifican a las mujeres de MSG, podemos resumirlas en una: son la antítesis de Margarita Gautier.
6- Solo hay una condición de Margarita Gautier de la cual MSG no pudo librarse, -¡y es bueno que así sea!-, esa característica es la belleza, el extraordinario encanto de la cortesana francesa.
7- Las mujeres de MSG, como Penélope, no son tejedoras de décadas, sino batalladoras de días, en ciertas formas compactas, seguras de sí mismas, sólidas como columnas del palacio social en construcción.
Muchas gracias.


X111 Feria Internacional del Libro Sto. Dgo. 2010
8:00 P.m. Martes 4 de mayo de 2010.
Panel: "La mujer en la narrativa de Manuel Salvador Gautier", con Chiqui Vicioso, Emilia Pereyra y Miguel Solano, en el Auditorio del Museo de Arte Moderno, Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, Santo Domingo, Distrito Nacional.

Monday, May 10, 2010

10c Chiqui Vicioso (Coloquio): Serenata

SERENATA
Por Chiqui Vicioso
Chiqui Vicioso recibe la Medalla al Mérito Cultural MSG80
Chiqui Vicioso lee su trabajo

Reconocido como uno de los más importantes novelistas dominicanos, gentil hombre del Renacimiento, amigo, Doi Gautier decidió titular su novela sobre la familia Henríquez Ureña con el nombre de Serenata.

¿Serenata? ¿Si la novela no trataba sobre la vida de ningún músico o compositor, por que llamarla así? Cuando salio publicada le hice el comentario a mi madre, sujeto de múltiples serenatas por mi padre, un profesional del genero si así puede decirse, y ella me recordó que las serenatas son, en su organización y realización, el recuento de una historia de amor.

Primero el amante organiza las canciones para que cuenten, desde el deslumbramiento inicial, lo que le sucedió al encontrarse con la amada, luego progresa en el relato del desarrollo del sentimiento amoroso y generalmente termina con una propuesta, que un presentador amigo (no el enamorado), algo así como el narrador en una novela, explicita y somete a la consideración no solo de la amada sino de su familia, mientras el ansioso amante espera en la semi oscuridad el desenlace. La ventana que se abrirá para dar las gracias, a modo de acogida, o el hermético silencio que vaticina un posible rechazo.

Doi Gautier, asume ese papel de presentador de serenata, en el relato sobre el que, quizás, pueda considerarse como el más célebre de los romances literarios dominicanos, el de la poeta nacional y educadora Salomé Ureña, y el joven intelectual Francisco Henríquez y Carvajal. Y lo hace en una de las novelas más acuciosas, bien documentadas y apasionantes que se haya escrito en el país: SERENATA.

Es de celebrar el manejo de Doi de los tiempos, en esta novela que, como la vida, no mantiene una estructura linear. De hecho, sorprende iniciándola con un episodio prácticamente desconocido de la vida de Francisco, cuyo objetivo ulterior es reflejar el hedonismo propio de un muchacho bello y pretencioso. En esta novela Doi fluye de un personaje a otro, de un período a otro, de una manera tan bien lograda que no nos sorprende pasar de un episodio donde se narra el encuentro de Francisco y Salomé, a las reflexiones de Ramona, un personaje generalmente olvidado tanto en las biografías de Salomé como en el recuento de su evolución literaria. El rescate de Ramona en este libro es, pues, una de sus contribuciones principales.

Es evidente que en esta novela el personaje principal es Francisco Henríquez y Carvajal, a quien vamos descubriendo a través de las observaciones y reacciones de los distintos personajes de esta novela, y de sus propias reflexiones sobre Salomé, sus pasiones, sus ambiciones e infidelidades, no solo en su papel como pater familia sino en su función pública como secretario del presidente, y mediador frente a grupos de hombres alzados en armas.

Para los y las estudiosos de la vida de Salomé, el comportamiento de Francisco, sus frecuentes infidelidades, no sorprende. No se estilaba ni en ese tiempo, ni en el actual, que las mujeres fueran diez años mayor que el marido, y este hecho, que se escapó a muchos de los biógrafos de Salomé, explica los problemas surgidos posteriormente en esa relación, problemas que hasta la aparición del Epistolario de la familia Henríquez Ureña, solo podíamos intuir.

Todo aquel o aquella que sabe de amores podía predecir lo que acontecería una vez la cotidianidad amortiguara el tardío apasionamiento de Salomé por un joven en el cual nadie pensó que podría interesarse. Ese des-enamoramiento, si así puede llamarse, era difícil de publicitar en Santo Domingo, un medio donde a Salomé se le veneraba, pero imposible de evitar una vez en Paris, donde no había trabas ni presión social que pudiera sobrevivir al encuentro entre Francisco y la hija de la dueña de la pensión donde se hospedaba.

Empero esto no lo sabíamos ni Doi ni yo, aunque ambos intuyamos en el largo silencio de Salomé y el dejo de tristeza de sus últimas composiciones, que algo había acontecido, mas allá de la tuberculosis, para acallar a esa mujer reconocida por todos por la fuerza y determinación de su poesía. El Epistolario fue la confirmación de todas nuestras cavilaciones, nuestras búsquedas, nuestras especulaciones.

La narración sobre la inicial tensión erótica entre Constance y Francisco, y el proceso de enamoramiento de ambos, con todas sus reservas y complicaciones, es uno de los capítulos de esta novela mejor logrado, porque evidencia un profundo conocimiento de Doi del alma masculina, de la libido y de las secretas pasiones, como la que experimentaba Pancho frente a los caballos, como símbolos de su temprana sexualidad.

El conflicto entre el deber y la compulsión erótica esta magistralmente reflejado en esta novela, donde también la política juega un papel fundamental. No hay que olvidar que durante la vida de Salomé el país experimentó treinta y un cambios de gobierno, seis de ellos de un mismo personaje, y treinta y seis revueltas, y que la vida de Salomé estuvo afectada desde muy temprana edad por la participación política de su padre, Senador por los Azules, la cual se trastornaba con cada cambio de gobierno, pasando de la bonanza a la persecución en cuestión de meses. Es casi irónico que Salomé se haya visto sometida, como bien relata Doi, al mismo tipo de angustia con los puestos políticos de Pancho.

En esta novela Doi demuestra su absoluto conocimiento del Epistolario de la Familia Henríquez Ureña, del cual rescata, como ya dije a personajes como Ramona, (fascinante hermana mayor y protectora de Salomé), pero también al hijo mayor de Pancho y Salomé, Frank, quien generalmente no ameritó la atención de nadie hasta esta novela, y cuyas dificultades y el hecho de ser el hijo favorito de su padre, explican sus posteriores competencias fraternales con Pedro, el favorito de Salomé, y la relación de distanciamiento que posteriormente normara a éste con el padre y que se evidencia en el tono de su correspondencia …”Pancho tiene la tendencia a creerse sus propias fantasías”…

Dice Doi…”su padre era un mitómano. Un creyente de sus propias fantasías, pequeñas pretensiones envueltas en ampulosos paquetes” (Pág. 125)

Algo que deslumbra en esta novela es el cuidadoso uso del lenguaje, tanto del español de la época, como del lenguaje popular, con sus variantes regionales, tal y como lo expresa tanto el personaje Tito, lugarteniente de Pancho y posterior coronel de la Guardia, como los alzados sureños con quienes éste conversaba: “Dio diponga”. “Ute debría tar en er ejército. Y ma sabiendo de letra” (pag. 65). Ta puabe Generar…

Ese lenguaje alcanza vuelos poéticos en la descripción del paisaje, y el retrato de los estados de ánimo de Salomé y el propio Pancho:

“Tú, Salomé, eres tierra abierta, sol en acecho, y yo, ¡pobre yo!, solo soy ese cuerpo único que se asombra de tenerte! (Pág. 137).

“Su cabello se esparce, mantón deshilvanado, compás, incertidumbre para abrir las manos. Sus ojos son dos alas, alaridos de luna, escondites de gemas, brillando abrasadores…”

“Puedo sentirme dentro de la piel, el torso es un sólido al que se articulan firmemente cabeza y extremidades”…

…y nos convence de que en Doi se conjuga además del narrador, el cronista, el historiador, el hombre que entiende los profundos vericuetos de la pasión humana, también el poeta.

Tengo un solo reparo a esta novela y es el uso de la palabra “fabulación”, que se podría especular es una referencia final a Pancho dada su naturaleza de fabulador; pero que también podría entenderse como una prevención frente a la posible reacción de una familia acostumbrada a que sus prohombres y mujeres ocupen los pedestales de los parques.

A mí, por ejemplo, Don Chito Henríquez dejó de dirigirme la palabra después de que se estrenara mi obra de teatro Salomé U. Cartas a una ausencia, una adaptación de Y no todo era amor, basada en el Epistolario.

Y tengo ese reparo, porque toda novela es un trabajo de ficción, o fabulación, un ejercicio de libertad, y en este caso una expresión del amor de Doi por la poeta Salomé Ureña, (el cual nos da a conocer en sus observaciones sobre la absoluta inteligencia de Salomé para manejar a Pancho y sus ambiciones personales y de progreso, en momentos en que sentía decaer la relación; y en su recuento de los comentarios de Hostos sobre la estirpe de mujer a la cual perteneciera la mas sacrificada, visionaria y valiente de las dominicanas:


“Su esposa no es una mujer que desmaya fácilmente ante circunstancias adversas. ¡Si los hombres de este país fueran como ella, todo sería distinto!” (Pág.80).

Ejercicio de libertad creativa al cual tiene derecho todo aquel o aquella, que en la búsqueda de su razón de ser, de su dominicanidad, descubre en la familia Henríquez Ureña a uno de sus pilares fundamentales. Y vislumbra en Salomé, el ancho portón por donde acceder a la poesía; el tierno regazo donde acudir, siempre niños, a descansar el pensamiento, cuando esta media isla amenaza con ahogarnos con su proverbial pequeñez encarnada en los juegos de la astucia; con su renuncia a ser el gran pulmón que Salomé soñara.

10b Emilia Pereyra (Coloquio): Las variopintas visiones de lo femenino en la novela Balance de tres, de Manuel Salvador Gautier

LAS VARIOPINTAS VISIONES DE LOS FEMENINO
EN LA NOVELA BALANCE DE TRES
DE MANUEL SALVADOR GAUTIER
Por Emilia Pereyra
Emilia Pereyra recibe el certificado de reconocimiento
por su participación en el panel MSG e Isael Pérez con Chiqui Vicioso, Emilia Pereyra y Miguel Solano
mostrando sus Medallas al Mérito Cultural MSG80

Una novela no puede existir sin personajes, como no puede ser creada sin texto ni sin otra materia prima esencial: la imaginación, que se alimenta de la realidad, de lo supuesto y de lo que podría existir.
“Balance de tres” no se sustrae a las “leyes esenciales de la novela” y nos ofrece un universo que refleja las luchas internas libradas en nuestro país contra la ocupación norteamericana ocurrida en la primera mitad del siglo pasado, período poco tratado en la literatura nacional, del que Manuel Salvador Gautier ha elaborado un fresco habitado por numerosos personajes masculinos y femeninos que proyectan la mentalidad y el ambiente épocal de ese período ominoso.
En vista de que nos corresponde enfocar a los personajes femeninos de esta obra, empezaremos centrándonos en Teonil, nombre que da título al primer capítulo de la narración, cuyos protagonistas principales son los gemelos Nilo y Lino Gómez, dúo al que la atractiva, intrépida y liberal muchacha estará vinculada hasta el final.
Al principio de la novela, Teonil Ubiera, recién llegada de Europa a los atrasados litorales criollos, se asemeja a una heroína del romanticismo, vivamente impresionada por el atrayente y valeroso Nilo, al que ella declara su interés, sin lograr que ceda a sus apreciables encantos. Es precisamente Nilo quien intentará influir para que la joven se interese por Lino, su hermano gemelo, uno de los seducido por su personalidad.
A propósito de este arquetipo femenino dominante en la narración de Gautier, nos parece que Teonil tiene algunos rasgos parecidos a los de la famosa Scarlet O' Hara, la fascinante protagonista de “De lo que el viento se llevó”, la novela mundialmente conocida de Margaret Michell. Como la hermosísima Scarlet, la agraciada Teonil también se enamora con obstinación.
Sin embargo, conforme se va desarrollando la trama de “Balance de tres”, la soñadora Teonil se transmuta en un personaje fuerte, de vastas profundidades, que se entrega a la lucha contra los invasores y a la ayuda solidaria en condiciones adversas, con unos arrestos envidiables.
Poco después de llegar a la isla, la ingeniosa viñetista Teonil conoce a Nilo Gómez, que ha viajado en el mismo barco que la trajo al país y sobre quien la voz narradora dice: “…era un hombre pálido y extenuado que había pasado todo el viaje metido en su camarote, agobiado por el mareo y la necesidad de combatirlo con alcanfor, según explicó Licinio. Alto, de facciones finas y cuerpo atlético, sus movimientos tenían un atractivo que fascinaba al instante, como el de la luz, ella lo sintió desde que lo vio de lejos, pero lo resistió. Esta vez se proponía luchar contra su instinto natural, que la había llevado a excesos, pasando de abrazo en abrazo, de amante en amante…”
Aunque en las primeras páginas de la novela Teonil proyecta cierta tendencia a la liviandad, no se entrega a lo vano, si bien gusta de la moda y de los placeres epicúreos. Pronto sabremos que la chica es una personalidad decidida, capaz de entregar su solidaridad a los necesitados, a costa de su comodidad y de arriesgar la existencia.
Es ese interés el que la motiva a involucrarse en las tareas de asistencia humanitaria y a convertirse en enfermera de Nilo, que dejará de interesarle como hombre posteriormente.
Es esa arrojada Teonil quien le expresará sus sentimientos a Nilo, sin enmascaramientos, en una época en que era infrecuente que tal declaratoria fuese hecha por una señorita de la sociedad.
Ella, sin embargo, remacha sin inmutarse:
“—No me atrae su hermano Lino. Me atrae usted, se lo he dicho”.
“No iba a fingir más, a mantener, para nada, un juego de simulaciones. Estaba cansada ya de desear lo que no podía conseguir, de sentirse confinada en sus sentimientos y en sus proyecciones. A este hombre que supiera que ella estaba dispuesta a todo por él, que se entregaría a él en la forma que quisiera”, abunda a seguidas la voz narradora.
Teonil es considerada como “una mujer del carajo”, expresión de profunda raigambre popular, y de gran contundencia en el contexto cultural dominicano. En la obra, a este personaje se le endilga este titulo por todos los aportes que hace a la lucha contra los invasores y por su fascinante temperamento, que la llevará a coquetear al final de la novela con un capitán alto, blanco y bien parecido.
Si bien Teonil Ubiera es el personaje femenino más poderoso y cautivador de “Balance de tres” no está sola en este cosmos ficcional propuesto por Gautier.
Mita Alfaro, la madre de la mundana chica responde al prototipo conservador, ubicado en la clase alta. Bella y celebrada por todos desde siempre, se comporta como una madre, esposa y ama de casa ejemplar, perfectamente ajustada al estatus vigente y a lo esperado.
Otros personajes femeninos menos relevantes son doña Mariana, la locuaz tía de Teonil, quien llegó con ella desde Hamburgo; Maritza, prima de Teonil; y Delia Pumarol, la señorita quedada y muchas otras.
En esa constelación de personajes menores resalta por su atrevimiento Jean, una norteamericana con la que Nilo tuvo un apasionado romance, iniciado gracias al arrojo de la rubia seductora. Aunque Nilo ya estaba bien casado con Matilde, otro discreto personaje, sucumbe en Estados Unidos ante los rotundos encantos de la cautivadora extranjera, quizás para probar que él también era “un machazo de hombre”, pese a que tenía intereses revolucionarios muy firmes y una probidad incuestionable.
Mamá Rosa, madre de Herminio, gavillero y patriota, es otro personaje de ribetes singulares. Es descrita inicialmente como una mulata de playa, que queda alucinada al conocer al padre del rebelde. La voz narradora dice sobre ella que era creyente y hechicera.
La mujer o ella, como se le alude en el texto, es otro personaje vinculado a Herminio. Es la señora del desfogue y de los retozos de cama, en el breve espacio dejado al gavillero por sus escaramuzas contra los invasores.
Sin embargo, ella no es amada por Herminio, sino que el objeto del amor de ese hombre es Marcela, presente en las evocaciones del valeroso alzado, a quien él simplemente adora.
La bien relacionada y rica Angustias se aproxima al círculo de Teonil. Es una mujer de negocios, experimentada o muy vivida, que motivará a la joven a participar en el mundo empresarial, haciéndose socia de una casa de modas. Angustias, pese a su nombre, representa a la emprendedora, capaz de reinventarse para sobrevivir en una sociedad arropada por la hipocresía, el tráfico de influencias y las injusticias.
Entre otros personajes de fugaces desempeños en “Balance de tres” registramos a Chemita, la dueña del rancho donde es atendido de sus heridas el atractivo Nilo.
También nos encontramos con la tía Melania, figura necesaria y algo difusa que formaba parte de las familias dominicanas de antaño, cuya función era ayudar en las tareas domésticas y en la crianza de los hijos, y es precisamente lo que hace en la casa de los Gómez, regida por don Licinio, el patriarca.
La tía Delia, amiga de la fenecida madre de los gemelos, es una mujer poco diplomática y de breve presencia en la novela. Es la esposa del tío Ubaldo, respetado patriarca con el que Nilo intenta articular un frente de oposición contra los invasores.
Las mujeres del ámbito mágico religioso
Otra corte femenina, perteneciente al espacio mágico religioso, enriquece esta novela de época de Manuel Salvador Gautier. Consuelo, por ejemplo, es una médium consultada por el padre de Nilo y de Lino, cada vez que este necesitaba asegurarse de algo. La manejadora de misterios es proyectada en el tejido novelesco como un ser sobrenatural e influyente, que vivió en la casa de los Gómez, tras la muerte de la madre de los gemelos, otro personaje evocado en varios pasajes.
La Reina de las Aguas surge, con gran fuerza, como una alusión notable. Esta figura mítica va cobrando vida en la obra y hace acto de presencia en los rituales dominados por los misterios. La deidad es mencionada por primera vez en el ámbito regido por Consuelo y brota en los sueños de Lino, espacio en el que adquiere voz y movimiento. En su papel de potencia próxima al reino del Creador, la Reina de las Aguas adquiere corporeidad en los rituales de vodú, en los que se producen representaciones de Metré Silì, Mamá Buyita y de Guedé Lía, figuras conocidas en el vudú dominicano.
Otras habitantes de la novela son las pertenecientes a los coros y a las diversas comparsas que se mueven y dan vida a los acontecimientos que agregan densidad y color al texto. Ellas animan las procesiones; son las danzarinas de los rituales propios del sincretismo vernáculo; son las campesinas sin nombre, las tres desconocidas señoras de a caballo. Y alguna representa a la muchacha de pelo largo y cara bonita, de la que no sabremos su identidad… y otras aparecen como las extras de una película de dimensión épica.
En esta obra, cuyo telón de fondo es la ocupación norteamericana y sus ambientaciones, con las tertulias y las fiestas caseras, las peticiones de mano, los bailes de coronación de los reinados y los rituales mágicos religiosos, las escaramuzas y huidas de los gavilleros, el narrador transmite las diversas policromías y honduras del alma femenina y de sus particulares vaivenes existenciales.
Así, tenemos en “Balance de tres” una variada muestra de personajes femeninos procedentes de todos estratos sociales y de distintas edades, que responden a disímiles expectativas.
La construcción de lo femenino en “Balance de tres” nos da claras señales de que además de ser un conocedor de las diversos matices del carácter masculino, como autor, Manuel Salvador Gautier, se ha ocupado de ahondar en la psicología de la otra mitad y de reflejar sus simas y sinuosidades en una obra que nos sumerge en el espíritu de una sociedad que se abría paso, entre la ignominia y la oscuridad, y en la que pervivían fuerzas interesadas en transformar el humillante estatus en que la colocaba la oprobiosa ocupación extranjera.

*Exposición presentada en la XIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010, en el panel: “La mujer en la narrativa de Manuel Salvador Gautier”, a cargo de Emilia Pereyra, Miguel Solano y Chiqui Vicioso. Coordinación: Comité “Manuel Salvador Gautier 80”.

4 de mayo de 2010.

10 DÍA 4 DE MAYO DEDICADO A MANUEL SALVADOR GAUTIER en la XIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010

DÍA 4 DE MAYO DEDICADO
A MANUEL SALVADOR GAUTIER
EN LA XIII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO
SANTO DOMINGO 2010

Comienza bajo la carpa el acto de inauguración
de la calle Manuel Salvador Gautier
Vitrina con libros del autor conmemorado
Placa de reconocimiento para el autor conmemorado
La Viceministra de Cultura Lourdes Camilo
entrega la placa de reconocimiento a MSG,
junto con el Director de la feria Alejandro Arelo
y el Viceministro de Educación Luis De León
El programa de ese día era denso.
A las 10:00 a.m.: Inauguración de la calle Manuel Salvador Gautier
A las 11:00 a.m.: Conversatorio de los talleres literarios Pedro Mir, de Los Alcarrizos, y “Los nadie”, de las caobas y esquina Borges, con Manuel Salvador Gautier, autor homenajeado del día, en el Pabellón de Autores Dominicanos. Organiza: Dirección general de Talleres Literarios
A las 12:00 m.: Almorzando con el escritor homenajeado del día, el destacado narrador Manuel Salvador Gautier, en el Pabellón Libro-Cocina “Mike Mercedes”
A las 2:00 p.m.: Tinta de café. Visita de Manuel Salvador Gautier, autor homenajeado del día, en el Café Bohemio

El día amaneció encapotado, lloviznó, pero, menos mal, salió el sol.
A la inauguración fue mucha gente que yo quiero y que me quiere.
Habló un tallerista a manera de semblanza. Luego Alejandro Arvelo, Director de la Feria dijo palabras memorables, que me gustaría tener. Entonces, la Viceministro de Cultura, Lourdes Camilo, a nombre del Ministerio, me entregó una placa que dice:

Ministerio de Cultura
Dirección General de la Feria del Libro
A
Manuel Salvador Gautier
En la dedicatoria de su día y calle en la
XIII Feria Internacional del Libro
Santo Domingo 2010
Dado en la “Calle Manuel Salvador Gautier”
Plaza de la Cultura, Juan Pablo Duarte
4 de mayo de 2010

Firman: José Rafael Lantigua, Ministro de Cultura, y Alejandro Arvelo, Director de la Feria del Libro

Entonces hablé yo. Luego Isael Pérez y yo entregamos sendos certificados MSG80 para el Ministro Lantigua, que aceptó la Viceministro Camilo, y para Alejandro Arvelo. Vinieron los abrazos, las fotos, nos colocamos debajo del letrero con el nombre de la calle, visitamos a los pintores ahí cerca que, desde esa misma mañana, trazaban al óleo mi cabeza, de una fotografía.

Caminamos al Pabellón de Autores. Allí me esperaba Valentín Amaro y un salón atestado de gente. Los talleristas me hicieron preguntas. Fue muy interesante, pues entre ellos había un grupo de no videntes que parecían muy bien informados de mi narrativa. Isael Pérez y yo le entregamos a Amaro un certificado MSG80 y una Medalla al Mérito Cultural MSG80.

Teo Terrero, de la Dirección de Relaciones del Ministerio de Cultura, siempre nos acompañaba.

Fuimos al Pabellón de cocina y allí me esperaba el plato “Manuel Salvador Gautier”, delicioso, confeccionado con carne de puerco y otros ingredientes. Allí la anfitriona era la maravillosa poeta Maribel Contreras, a quien saludé muy gratamente. Le dije a Terrero que quería decir una anécdota y me fui al micrófono. Les conté lo que me pasó en el programa de TV de Emilio Brea y Carmen Brugal. Hablábamos de mi trayectoria como arquitecto, cuando de repente carmen me interrumpe y dice que me tiene una sorpresa. Era la intervención de la dueña de un restaurante italiano que venía a exponer las bondades de sus productos, expuestos sobre una mesa. Después que ella señaló los raviolis y los .salami, volvió mi turno. Entonces Carmen Brugal me espetó, de sorpresa: ¿En qué se parece la arquitectura a la cocina? No pestañeé. En la creatividad, dije. Un cocinero tiene que crear platos y un arquitecto espacios y formas arquitectónicas. Ambas cosas, son totalmente necesarias para la humanidad.

De ahí pasamos al Café Bohemio. En mi honor había un café delicioso llamado “Manuel salvador Gautier”. Hacía cuatro años que no bebía café, pero acepté el que me brindaron, que me deleitó. Es una mezcla de Espresso con cognac Grand Menier y crema. Lo saboreé hasta lo último y me quedé con la idea de que el café es realmente delicioso… pero no lo he vuelto a tomar desde entonces.

Por la noche estuve en el panel “La mujer en la narrativa de Manuel Salvador Gautier”, con Chiqui Vicioso, Emilia Pereyra y Miguel Solano. Asistieron los “leales”, como le dije a Chiqui, pues había dos actividades muy fuertes que competían con la nuestra: la entrega del Premio al Libro León Jimenes y un homenaje a Arturo Fernández, el cineasta, que había muerto recientemente y era muy querido.

10a Palabras de Manuel Salvador Gautier en la inauguración de la calle en su nombre

PALABRAS DE MANUEL SALVADOR GAUTIER
EN LA INAUGURACIÓN DE LA CALLE EN SU NOMBRE
MSG y sus palabras
XIII Feria Internacional Santo Domingo 2010
4 de mayo de 2010

Tengo que confesarles que nunca pensé que una calle de esta ciudad llevaría mi nombre. Para mí, los miembros de mi familia que lo merecen son mi abuelo, el Dr. Salvador Bienvenido Gautier, cuyo nombre lleva el hospital del Seguro Social, y quien dirigió durante décadas el Hospital Padre Billini, inclusive en uno de los momento más aciagos para la ciudad de Santo Domingo, durante el Ciclón de San Zenón de 1930, y mi padre, el Ing. Manuel Salvador Gautier, quien trazó la frontera entre la República Dominicana y Haití en los años de 1928 a 1935, cuando, para llegar, había que ir en mulo o a pie y la comunicación era por telégrafo, donde la hubiera. Ninguno de los dos tiene calles en su nombre. Me correspondió a mí… Como dice, con conformismo de indo mexicano, el novelista que ha deslumbrado nuestra Feria, Carlos Fuentes, en su novela La región más transparente: “Pues bien. Aquí nos tocó vivir. ¡Qué le vamos a hacer!”, y digo yo, con optimismo de campesino dominicano: ¡Pues nada!, y en lo que el hacha va y viene, ¡fiesta y mañana gallos!
No sé cómo agradecer al Lic. José Rafael Lantigua, Ministro de Cultura, el que me haya honrado, dedicándome un día de la XIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010. Lo cual significa el nombramiento por un año de esta calle en el recinto de la Feria, y, por supuesto, el reconocimiento, durante toda la Feria, de mi obra literaria. La Feria del Libro de Santo Domingo es, sin lugar a dudas, el evento literario más importante del país, con proyecciones internacionales, y el hervidero donde se cuecen una serie de buenas oportunidades para los escritores dominicanos. También donde se conoce todo lo que está pasando en nuestro mundo literario.
Recuerdo en 1996, fecha en que yo, todavía bisoño dentro de ese mundo, pasé por donde estaba el pabellón de la Librería La Trinitaria, y doña Virtudes Uribe, esa gran promotora de la literatura dominicana, me llamó. “¡Te felicito, Doi!, me dijo. ¡Te ganaste el Premio Nacional de Novela de este año!”. Era por mi segunda obra, Toda la vida. Aún no sé si lo supo por trasmano o porque ya habían dado el veredicto y yo no me había enterado. El caso es que ella lo sabía y lo que me dijo me llenó de gozo. Y fue en una Feria del Libro.
En otra ocasión, ya por el año 2000, tenía el encargo del Dr. Bruno Rosario Candelier, Presidente del Ateneo Insular y actual Director de la Academia de la Lengua, de formar un círculo literario del Ateneo. Pues bien, fue en la Feria de ese año que recluté a dos jóvenes brillantes, Hecmilio Galván, actual dirigente del movimiento La Multitud, y a Denisse Marmolejos, multifacética intelectual, que formaron parte del Franja G, como llamamos al grupo Francisco Javier Angulo Guridi. Eso ocurrió en la Feria.
En otra ocasión más reciente, la poeta Romina Bayo, compañera del Ateneo Insular, me sorprendió diciéndome triunfalmente: “¡Conseguí tu libro Historias para un buen día!”. La obra ya estaba agotada en las librerías, y ella la compró en uno de esos estantes en la Feria donde venden libros usados. Señores, ¡ahí me percaté que ya mi obra era rescatada por mis lectores y admiradores de los estancos de segundo uso! ¡Hombre!. Y eso pasó en la Feria del Libro.
En fin, que desde que comencé a asistir a las ferias de libros en nuestro país, las disfruto enormemente porque son maravillosas como espectáculo; reforzadoras de nuestra intelectualidad, por las posibilidades de adquirir obras y conocimientos, y, sobre todo, muy dominicanas, por su espontaneidad y ese ir y venir de muchachas y muchachos jóvenes que, a veces, nos perturba por lo multitudinario, pero, que siempre nos estimula a pensar en un futuro mejor.
Cuando comencé a escribir narrativa, en 1986, no me imaginé que llegaría al lugar en que me encuentro, reconocido y laureado. Para muchos, mi proeza es una demostración de la persistencia de una persona, ya avanzada en edad, de hacer lo que siempre había deseado hacer, y esto es verdad. Siempre, desde muy joven, deseé escribir novelas. Me decidí a hacerlo cuando ya tenía 56 años. Pero no es cierto que sea un escritor tardío, como señalan algunos. Tengo una buena cantidad de ensayos y artículos escritos sobre urbanismo, arquitectura y restauración, publicados desde la década de 1960 en revistas especializadas como el Boletín del Museo de las Casas Reales, Codia, Arquitexto, Arquivox, Icomos y en el periódico La Noticia; además de ensayos que nunca publiqué preparados para seminarios, conferencias y otras actividades profesionales. Algunos son bastante extensos, y todos están muy bien redactados. También preparé las cátedras de Diseño Arquitectónico que, de haberme empeñado, pude haberlas publicado como un libro de texto.
Comencé a escribir narrativa en mi madurez, cuando consideré que ya no podía esperar más para expresar mi sensibilidad como intérprete del mundo, es decir, para sacar a relucir la disposición que tengo de sentir y exponer, organizando en una historia las fuerzas que interactúan en el universo.
Quiero ahora hacer el reconocimiento que siempre hago en estos momentos al Ateneo Insular, el círculo literario al cual pertenezco. Allí encontré a un grupo de intelectuales, dirigidos por el Dr. Bruno Rosario Candelier.
En el Ateneo existen dos aspectos fundamentales que han contribuido a mi formación literaria: La filosofía interiorista que me ha llevado a la reflexión sobre la metafísica, el misticismo y el mito, y ha incorporado una riqueza espiritual a mis escritos que no hubiera logrado de otra manera; y las tertulias donde se discuten temas literarios de alta envergadura y se tratan con gran discernimiento las creaciones literarias de sus miembros. Sin las orientaciones sobre la metafísica, el misticismo y el mito del Dr. Rosario Candelier, las disquisiciones de los poetas Pedro José Gris y Carmen Pérez sobre sus convicciones literarias y las discusiones entre los miembros del Ateneo sobre la poesía y los poetas, no hubiera podido escribir las novelas Serenata y Un árbol para esconder mariposas, y, especialmente, El asesino de las lluvias y La fascinación de la rosa.
En el Ateneo he desarrollado el arte de la crítica literaria o el ensayo corto. El Dr. Rosario Candelier me asignaba trabajos a realizar para discutir en las tertulias. He escrito decenas de ensayos, todos con consideraciones y propuestas de mucho peso en cuanto al tema, generalmente una obra narrativa. Entre estos, hice “La fatalidad no está en un campanario de París”, que trata sobre la novela Nuestra Señora de París de Víctor Hugo, y que ganó en el 2002 uno de los premios de ensayo patrocinado por la Secretaría de Cultura y la Embajada Francesa con motivo del bicentenario del nacimiento de Víctor Hugo. El trabajo fue publicado en español y en francés y difundido a nivel internacional.
También por disposición del Dr. Rosario Candelier, aunque con menos afluencia, pues prefiero la narrativa de largo alcance, he escrito cuentos con temas bíblicos y otros. Uno de ellos, “Urías”, traducido al italiano, ganó en el 2005 el segundo premio de cuentos en un concurso internacional patrocinado por la Editora Il Molo, de Viareggio, Italia.
Gracias al Ateneo gané confianza en la redacción de mi obra literaria y, ahora, puedo decir, sin rubor, que soy un literato formado, con un cuerpo de obras fundamentales en la literatura dominicana que no todos los intelectuales pueden mostrar en nuestro país.
Quiero terminar mis palabras agradeciendo a una gran persona que conocí en la gestación del la Sociedad Dominicana de Escritores, SODES: al filósofo Alejandro Arvelo, Director de la Feria del Libro, que, no lo dudo, ha contribuido a que esta fiesta de hoy sea preciosa para mí.
Mi agradecimiento, también, a todos ustedes, que han venido a acompañarme hoy. Es una gran demostración de compañerismo y afecto estar bajo este solazo (o esta lluvia) para oírme y felicitarme. Un abrazo a todos. Gracias de todo corazón.